jueves 29 de noviembre de 2007

Por cuatro euros...

la Navidad llegó a nuestro humilde, sucio y cálido hogar (sobre todo sucio...y stinky).


Sonia y Andrew (se fueron a pasear...)

domingo 25 de noviembre de 2007

Resumen bisemanal.

  1. Tres días seguidos metidos en el piso enganchados a Héroes, Futurama, 7 Vidas, House (la cuarta temporada…), por culpa de un par de páginas que nunca debimos encontrar en internet.


  2. Un domingo entero para buscar y no encontrar el Museo de Arte Contemporáneo donde se encuentran obras de Munch y Klimt, eso sí, sirvió para sentarnos en una cafetería Art Nouveau, donde el café aunque de 2 euros, estaba buenísimo y regalaban, no una pastita, sino un gran pastel aún más buenísimo.


  3. Comida china, barata e inglés con acento chino…si, los chinos están en todos lados.


  4. Vagon, cervecitas, compras y descubrimiento de un vinarna soviético, donde el café también está bueno y donde Andrés tuvo que contener sus ansias choriceras porque de las paredes colgaban posters del Padrecito y de muchas más frikadas.


  5. Y finalmente, estudios (sobre todo checo) en casa, manzanillas en casa, cafelito en casa, guisos en casa, Mucosan y Efelergan también casa… porque los resfriados van y vienen y Andrés ahora está malito con un poquito de fiebre :(

Sonia.




martes 13 de noviembre de 2007

The Rayas' System.

Camarero/a (normalmente si es ella está buena): Dobrý den!
Español/a (si soy yo pues también estoy buena): Hi!
Camarero/a: What do you want?
Español/a: two beers, thank you.
Camarero/a…


Este es el mejor sistema que conocen los camareros checos aquí para tomar nota: poner rayita, tachar rayita, poner rayita, tachar rayita…
Así luego se lía la que se lía…nadie sabe cuantas rayitas se ha bebido. Ya puedo decir que he probado las rayitas xD
Sonia.

sábado 10 de noviembre de 2007

Bajo tu ventana.


Esto es lo que pasa cuando vives en el centro de una capital europea, y es el 69 aniversario de la noche de los cristales rotos, que hay un montón de nazis pegándose con anarquistas bajo tu ventana, y eso mola, sobre todo cuando la policía empieza a cargar y todos corren como putas, aunque a alguno le de tiempo de alzar la zarpa (que orgullo…) también justo bajo tu ventana.

Chicos venid, no solo es barato sino que además tienes ultraviolencia al alcance de tu mano (hasta vienen autobuses llenos de nazis desde Alemania cargaditos hasta los ojos de cockteles Molotov)... y ahora nieva.

Andrew McAllister.

miércoles 7 de noviembre de 2007

Pequeñas diferencias...

Las bolsas del super y esas que están por las calles para que el señor/a recoja la caquita de su perrito, perlivá voda (a los europeos les encantan el agua con gas), la cerveza (más cantidad, más barata pero más suave), el vino (sabor y presentación), las tapas (no existen), el silencio… en cualquier lugar. Los licores (entre un 70 y un 85% de alcohol), la limpieza de los toilets, y el algodón no engaña; el restillo burocrático comunista, el salchichón, el tranvía (uno de verdad), el metro (también de verdad), los bares y sus múltiples recovecos bajo el suelo, el idioma, el tiempo que corre siempre en el mismo sitio, el tiempo y su ropa de abrigo, el color anaranjado (algún día será blanco), la noche cerrada de las cinco de la tarde, la moneda (no la de las papás alí-olí). El Moldava (eso si que es un río), las facultades… y sus menzas, el recogedor (aunque conocen la fregona), la niebla, las ventanas, las salsas y las sopas, el suelo, el jamón (inexistente aunque digan los checos que tienen un tipo de salchichón parecido o incluso más bueno) y la carne (a lo bestia, como casi todo aquí).
Las palomas y las gaviotas, los puentes, la ausencia de llanura, los vagabundos… y los jóvenes yonquis, la vuelta a la movida y el punk… que no ha muerto. Los pasajes, las tiendas de pelucas y la gente que las compra, los changes, la arquitectura gótica bajo el cielo nublado, la debilidad de las puertas, las farolas, los fast food sites por toda las plazas, la decoración setentera comunista, Hlavní Nádrazí (la estación de tren… porque “hay treni”), el pan (ya le dedicaremos lo que se merece), que no conozcan los picos, el uso de la madera, que las tiendas de recuerdos cierren a las once de la noche, los cabarets (no precisamente como los de la película), el bono de transporte, la Kofola, las patatas de paquete, los frutos secos y sus envases al vacío, los currante… curran menos que en España, los tejados, los ascensores… y el café.

Al McDonadls no hemos ido y no creo que vayamos, así que aguantaros con la escena de Pulp Fiction que aunque las diferencias sean entre EEUU y Francia es mucho mas divertido que vernos a Andrés y a mí comiendo en uno de ellos.