miércoles 7 de noviembre de 2007

Pequeñas diferencias...

Las bolsas del super y esas que están por las calles para que el señor/a recoja la caquita de su perrito, perlivá voda (a los europeos les encantan el agua con gas), la cerveza (más cantidad, más barata pero más suave), el vino (sabor y presentación), las tapas (no existen), el silencio… en cualquier lugar. Los licores (entre un 70 y un 85% de alcohol), la limpieza de los toilets, y el algodón no engaña; el restillo burocrático comunista, el salchichón, el tranvía (uno de verdad), el metro (también de verdad), los bares y sus múltiples recovecos bajo el suelo, el idioma, el tiempo que corre siempre en el mismo sitio, el tiempo y su ropa de abrigo, el color anaranjado (algún día será blanco), la noche cerrada de las cinco de la tarde, la moneda (no la de las papás alí-olí). El Moldava (eso si que es un río), las facultades… y sus menzas, el recogedor (aunque conocen la fregona), la niebla, las ventanas, las salsas y las sopas, el suelo, el jamón (inexistente aunque digan los checos que tienen un tipo de salchichón parecido o incluso más bueno) y la carne (a lo bestia, como casi todo aquí).
Las palomas y las gaviotas, los puentes, la ausencia de llanura, los vagabundos… y los jóvenes yonquis, la vuelta a la movida y el punk… que no ha muerto. Los pasajes, las tiendas de pelucas y la gente que las compra, los changes, la arquitectura gótica bajo el cielo nublado, la debilidad de las puertas, las farolas, los fast food sites por toda las plazas, la decoración setentera comunista, Hlavní Nádrazí (la estación de tren… porque “hay treni”), el pan (ya le dedicaremos lo que se merece), que no conozcan los picos, el uso de la madera, que las tiendas de recuerdos cierren a las once de la noche, los cabarets (no precisamente como los de la película), el bono de transporte, la Kofola, las patatas de paquete, los frutos secos y sus envases al vacío, los currante… curran menos que en España, los tejados, los ascensores… y el café.

Al McDonadls no hemos ido y no creo que vayamos, así que aguantaros con la escena de Pulp Fiction que aunque las diferencias sean entre EEUU y Francia es mucho mas divertido que vernos a Andrés y a mí comiendo en uno de ellos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

las calles, los paseos, los puentes, los espaguetis, las espirales, los macarrones, los... lacitos...
esas pequeñas cosas que pasan desapercibidas, pero que en realidad son las importantes por eso nos llaman la atención. y como diría troy..."no hay nada mejor que una hamburguesa de medio kilo con queso". así que iremos a un burguer king.
mil besosss

ire dijo...

La Sanfe sin vosotros, el patio de Contemporánea cuando no está la una para coaligarse con la otra (la que sí está) en contra del Führer y una servidora, las cervecitas cuando ya nadie se acuerda de echarles una aceituna dentro, las papas alioli cuando falta un tenedor, la frase "pero qué shico es" cuando no es cierta persona muy alta la destinataria, los abrazos que faltan de los dos y de cada uno por separado, las palabras y las miradas de ánimo que a veces se extrañan, las frases que ya no se oyen ("vamos a tomarnos unos cubatas, coño", o "venga, putas") de labios del líder indiscutible, las discusiones políticas al borde del abismo (léase del asesinato) que hace tiempo que no llenan las paredes de ciertos bares, los ratos muertos que ahora están un poco más muertos que antes.

Pequeñas diferencias.

Pnk 3 dijo...

Y muchas más, pequeñas y hasta grandes. Ya no hay quien nos defienda frente a cierta persona vociferona que dice que "nos quiere pegar" -este año ha ampliado su objetivo, o será que hasta ella ha notado que falta alguien que "es importante"-... Tampoco hay quien coja las riendas del ataque de esa manera tan suya...

Y -ya lo hemos hablado mil veces- la facultad parece estar vacía, literalmente. Ya ni siquiera entro en manuales y miro la esquina derecha de la segunda fila, al sitio pegado a la pared para ver si hay alguien o álguienes. Sí, ése que da la espalda a la puerta porque desde ahí -me contaron- una se distrae menos...

Ahora nadie lleva una bufanda de rayas anchas de colores en tonos verdes, marrones y rojos oscuros... ni sombrero... ni unos pantalones de pana marrón que son iguales a los míos... y nadie come bocadillo de queso a la hora de comer, ni dice "café, café" cuando aún no hemos terminado...

Ayssssss qué mundo... Pequeñas diferencias, y grandes :)

Sus quiero... a los que no están, pero están y a los que están estando :)

Besitos

Sonia dijo...

Como cada vez que escriba me comentéis estas cosas voy a tener que cerrar el blog...que nos ponemos melancólicos y a llorar como niños...aysss Troy...aysss los globos de helio...aysss los pelos quemados...